ESA COSA LLAMADA AJEDREZ
Por Héctor Alvarez Castillo
Del ajedrez unos van y otros vuelven, y todos sin saber con precisión qué es esa cosa llamada ajedrez. No alcanza con conocer las reglas, con manejar la teoría como un gran maestro. Ni dirigentes ni jugadores ni árbitros pueden definirla. Tampoco podrá un escritor. Porque esa cosa llamada ajedrez va más allá de una mala movida, no es sólo una celada ni un final bien jugado. Ajedrez es desde el instante en que comenzamos a ir al círculo, el momento en que ponemos las piezas sobre la mesa después del almuerzo, cuando abrimos el diario buscando la partida que salió ese día y nos aprendemos los dos o tres movimientos que nos pueden dar el punto, ajedrez es cuando llamamos para saber con quién jugamos a la noche, cuando discutimos que estábamos ganados, cuando no dimos tablas y no hicimos ni tablas. Ajedrez también es para nosotros hablar del Viejo y decirle El viejo, decir La Leyenda y saber que hablamos de Marcelo Tempone. Oir a Bulcourf que la Ruy López tiene trece respuestas lógicas mientras la Polaca llega a dieciséis, moviendo las manos en el centro del gimnasio donde se realizó el cierre de la octava edición del Abierto Pro-Am, en medio de los cinco últimos asistentes que se resisten a marcharse, con fe en que la fiesta, esa cosa que entre otras es el ajedrez, no culmina, que mañana estará viva nuevamente.
Ajedrez es cuando terminamos la noche comiendo pizza con cerveza, después de haber gustado vinos de más de un color, habiendo pasado de Fischer a los filósofos griegos, de política al Beto Alonso. Ajedrez es sentarse a escribir esta nota cuando está haciendo cerca de 25 grados y más de un rostro viene a la memoria, cuando un chico de ocho años está repasando una variante y Ud. no se consuela todavía de lo mal que movió el rey después de ese jaque, de no haber entendido que era la otra torre -siempre la otra torre- y tiene que esperar hasta mañana para sentarse al tablero, esperando ver qué hacen los otros en el torneo, aprendiendo a manejar un ritmo que cada vez hace todo más difícil.
Ajedrez es esta cosa a la que damos realidad entre todos, y si no me creen pregúntenle a Kieseritzky y a Dufresne. Ajedrez es ajedrez, ésa es la cuestión.