Semblanza de Roberto Aquiles NeySemblanza de Roberto Aquiles Ney (5-10-1945 / 22-1-2008):
Roberto se conectó con el mundo ajedrecístico en el Club San Fernando a mediados
de los años sesenta. A partir de 1973 se incorporó al Círculo de Ajedrez de San
Isidro dónde, además de ascender hasta la 1ª Categoría Interna, comenzó su labor
como activo dirigente, organizador de torneos y árbitro. Esta última vocación,
que se fue convirtiendo en pasión, hizo que se fuera perfeccionando hasta
convertirse con los años en Árbitro Nacional y se vaya alejando, poco a poco, de
las competencias en su rol de ajedrecista. Entre 1980 y 1985, junto con quien
esto escribe (su cuñado y socio), abrieron la librería especializada denominada
"Biblioteca Mundial de Ajedrez", ubicada en la Galería Corrientes Angosta, en
pleno centro porteño dónde desfilaron conocidas figuras del ambiente. Juntos
trabajaron también, al cierre de la librería, en el Club Argentino de Ajedrez
como organizadores de los tradicionales torneos de esa señera institución.
Roberto, ya en su rol de Árbitro Nacional dirigió y colaboró en infinidad de
Torneos Nacionales, Empresariales, Intercooperativos e Interclubes, además de
los ya legendarios Torneos Abiertos pertenecientes al "Grand Prix Nacional de
Ajedrez" y muchos otros patrocinados por importantes firmas del país. Por otra
parte, difundió y promovió el ajedrez en varias de sus facetas, creando varias
revistas especializadas que ya forman parte de las bibliotecas de ajedrez siendo
las más conocidas "Tribuna Ajedrecística" (en 1975), "El Rey" (en 1980) y
"Ajedrez Argentino en el tercer milenio" (en 1999). Publicó varios "Boletines de
Torneos" y "Partidas Selectas" de varios Grandes Maestros del tablero. También
divulgó el ajedrez a través de la enseñanza a aficionados de diferentes niveles
y edades transmitiendo sus conocimientos adquiridos gracias a los cuatro tomos
de Roberto Grau ("Tratado General de Ajedrez" de la Editorial Sopena y en
sistema de anotación descriptivo obviamente), sus libros favoritos por otra
parte, y que lo acompañaron hasta su última clase.
Roberto ha dejado un grato recuerdo en todo el ambiente ajedrecístico y ahora
nos queda imaginarlo sentado en la "Mesa de Control" haciendo el fixture con las
grandes planillas de los Torneos por Sistema Suizo rodeado de lapiceras y
marcadores de todos los colores imaginables en el siglo XX o con la computadora,
su nueva y gran amiga, en este siglo XXI. Por supuesto qué, cuando era
necesario, Roberto se levantaba pausadamente para comprobar desde el más mínimo
detalle reglamentario hasta el "ping pong" más dramático con esa tranquilidad
tan característica en él (dicen que la procesión va por dentro ¿No?) que lograba
transmitir, tanto a espectadores como a jugadores, la sensación que cualquier
fallo que tomara, en caso de ser estrictamente necesario, iba a ser totalmente
ecuánime.
Eduardo Biagi.